días de roche

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domingo

sueño X

entré al baño de mi casa y lo encontré cepillándose los dientes, con la boca llena de dentífrico.
estiré la mano, le bajé el brazo en el q sostenía el cepillo y lo besé.
nos transamos delante del espejo hasta quedar con las caras y las manos llenas de espuma de menta reseca.

sueño IX

entré a mi casa y arriba de la mesa había una caja llena de pollitos alineados en filas y columnas. el espacio era muy poco, y se estaban asfixiando.

tenía q sacarlos de la caja, pero sólo podía hacerlo usando operaciones elementales x fila sobre la matriz de pollitos.

no importa qué tan rápido lo hiciera, no era suficiente. se les cerraban los ojos y piaban sin ruido, y les quedaba la cabeza colgando.

multipliqué, sumé e intercambié pollitos hasta que los últimos dejaron de respirar.

sueño VIII

la mataron en la esquina de mi casa. a ella y a la amiga.

el hermano me dijo que había sido tan áspero que donde las encontraron los desagues estaban tapados de sangre y mierda. que el tipo usaba botas. que lo estaba esperando.

que seguro estaba en el bar de la estación, al frente. que por favor lo ayude. que todo lo q tenía q hacer era ir a una telefónica, llamar al bar, hacer una pregunta, y estaba libre.

esperando la cabina me di cuenta de que no iba a ser tan simple.

mi turno.

pasé.

sueño VII

zombies otra vez.

teníamos a la primera, pero los otros no iban a tardar en llegar. había que prepararse.

yo iba a estar sola. era lo único que sabía. tenía que probar si podía matarlos, y cómo.

la zombie era bastante linda, igual a una actriz que vi una vez haciendo de paralítica, y tenía un vestido rojo.

la acostamos sobre la mesa. busqué en el cajón de los cubiertos algo que pudiera servir. no había mucho. un cuchillo grande para pan, un par de tramontinas, unos tenedores.

pensé q si sólo pudiera llegar a mi habitación y buscar mi daga todo sería más fácil. pero intentar subir las escaleras sola era resignarse demasiado pronto a ser comida de perro.

con el cuchillo del pan, no se bien cómo, le corté la cabeza. de acuerdo al canon con eso era basta, pero nunca se sabe. me imaginé que, si podía mover sus dos partes por más que estuvieran separadas, iba a encontrar una forma de coserlas y volver a buscarme.

su cabeza desdeñosa y sonriente me miraba desde la mesa. tenía que encontrar una forma de matarla del todo. o al menos de hacer que deje de mirarme.

le apuñalé la cara con un tramontina de serruchito, muchas veces. con cada golpe se me acalambraban más las manos, y me iba quedando sin fuerza. nunca tengo fuerza cuando tengo q matar zombies. mis puñaladas son como de recién levantada de una noche de fiebre. me enerva.

toda su sangre estaba coagulada, y por eso no se le salía. las puñaladas dejaban un agujero limpio del tamaño de la hoja en su piel lustrosa de zorrita darkie.

se rió de mí hasta que se le arrancó la mitad del pelo por los golpes y la cabeza le quedó hecha un colador. cuando finalmente dejó de moverse y los ojos se le pusieron vidriosos descansé contra la pared.

empezamos a escuchar ruidos. los otros estaban llegando. arañaban la puerta.

sueño VI

eran tres o cuatro. nenes zombies. un par de flaquitos pecosos, una rubiecita con trenzas.

no podían hacernos nada a menos que fuera de noche, y esperaban rondando por el patio de mis viejos que el atardecer sorprenda a alguien sólo afuera.

no podíamos hacer nada más q ignorarlos y evitar que nos atrapen, y ellos no podían evitar fingir que eran nenes de verdad. era retorcido: veíamos que estaban muertos, sabíamos que querían comernos, y por algún motivo hacíamos como que no pasaba nada.

yo estaba juntando la ropa de la soga cuando me di cuenta de que se hacía de noche. ellos olieron la oportunidad y comenzaron a bailar en ronda alrededor mío.

con los brazos llenos de ropa reseca por el sol corrí adentro. en el mismo momento en el que cerré la puerta y puse llave, golpearon.

corrí la cortina y miré por el vidrio de la puerta. un policía sonriente me decía que abra porque tenía que hablar conmigo. un policía muerto. escondidos atrás de su espalda, riéndose, los nenes.

mi viejo estaba sentado a la mesa de la cocina limpiando la escopeta. me preguntó quién era. le dije que un policía, pero que no estaba segura de si era un policía zombie o uno de verdad. cargó la escopeta, dijo que daba lo mismo, y se levantó.

sueño V

cuando entré a mi habitación encontré la cama llena de palomas.

tenían hambre, y estaban heridas.

no sabía qué darles de comer. me pareció que sus propias patas eran una buena opción, así q se las arranqué e intenté metérselas por el pico.

cuando vi que no las qerían y cómo se retorcían de dolor me di cuenta de lo que había hecho.

metí las palomas mutiladas en un frasco y lo escondí abajo de la cama.

sueño IV

mi hermana me llamó por teléfono para pedirme que la ayude a suicidarse. compré un frasco de veneno y se lo regalé.

cuando la vi tirada en el piso muerta me arrepentí. me encerré en nuestra habitación de cuando éramos nenas con una caja de fotos y una tijera, y tapé los espejos con fotos b/n de cómo se verían los reflejos si ella y sus cosas (joyeritos de vitreaux, cajitas bonitas, ropa) todavía estuvieran en la habitación.

sueño III

recurrente. las luces están apagadas.

cada vez que cierro los ojos entro en una realidad paralela donde hay murmullos como de voces enojadas y alguien me está pateando y tirando contra las paredes.

quiero mantener los ojos abiertos para escaparme de ahí, pero a medida que se me hincha la cara por los golpes se hace más difícil.

sé que si puedo prender una luz todo va a terminar. sé que los interruptores no andan, y me arrastro hacia un encendedor, una hornalla o el monitor de la compu.

me tiran de las piernas.

sueño II

me desperté en la cama y me vi parada desnuda frente a la ventana, con la piel gris, mirando hacia afuera.

por el recorte de cielo tormentoso sobre mi cabeza me di cuenta de que era el último día de la tierra.

pero no había motivos para desesperar, porque de todos modos yo ya estaba muerta.

sueño I

hacía meses que no lo veía, y de pronto me lo encontré en una fiesta llena de gente.

nos besamos. mucho. nos dejaron solos. nos tiramos en la cama.

me sacó la remera y me empezó a lamer la panza. yo ronroneaba.

de pronto me miró y tenía los ojos en blanco, espuma en la boca y sangre chorreando de la nariz.